Le ladra a todo el mundo

He tratado a mi perrilla, ha cambiado un monto. antes cuando venia a la casa una persona, se la comía, aún siendo muy pequeña, a los extraños e incluso a vecinos, se lanzaba hacia ellos como si les fuera a morder.  Lo que nos causaba miedo.    Ahora ya no lo hace, después de varias sesiones,  les ladra pero se da media vuelta y les deja en paz.   Es una forma de trabajar novedosa, no la conocía.   Pero el resultado ha sido super efectivo.    

                                                        Angeles

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Luna no deja de morder

Luna es una perrita muy querida, desde que llegó a casa no le hemos dejado de dar nuestro cariño.  Estoy  pendiente de ella todo el día, no quiero que sufra, mi pareja es más firme en su cuidado.

Estamos muy preocupados y desesperando porque Luna no deja de morder.

    Empezamos las sesiones y Luna ya va controlándose más.   He tenido que hacer algunos cambios, en mi trato con Luna y conmigo misma.    Ahora estamos mucho más relajados y felices con Luna.

                                                                                                Dora

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Antonio está frustrado con Wendy

Recogí a Wendy, mi gata de casa de una amiga.   Iba por otro gato, pero cuando llegé allí, ella no se separaba de mi.   

      En casa le costó adaptarse, pues Wendy era el segundo gato que entraba.   Pasada unas semanas, estaba muy frustrado, pues pensaba que ella iba a ser mas cariñosa que mi anterior gato, pero no fué así, siempre me huia, no me dejaba que la tocara. 

    Contacté con Pet-amor e  iniciamos el tratamiento.     

    Ahora Wendy se deja acariciar, sigue siendo muy independiente, pero no escapa a las caricias, se le ve más tranquila.  La amo, mis dos gatos son mi alegría.

                                                                                   Antonio

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Cuando Blak llego a casa

   Me llamo Margarita, recogí a Blak en la calle.  Estaba junto a un contenedor de basura, con dos hermanitos más.    El se quedó conmigo, y pude dejar a sus hermanitos en otras casas.

         Desde el momento que llegó no fué bien recibido por los demás gatos que habian en la casa, los otros lo echaban y le pegaban.   Por lo que  siempre estaba aislado y solo.

 Empezamos las sesiones con la esperanza de que fuera más sociable.      Descubrimos que echaba de menos a sus hermanos.   Hicimos un ejercicio de reconciliación. 

          A partir de entonces hubo un gran cambio.      Se ve que los demás gatos ya lo están aceptando.

                                                                             Margarita

 

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